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Crónicas

Riga

Autor: Alberto

Este pequeño relato que voy a contar es verídico en su totalidad y resume en unos cuantos renglones mis vivencias y experiencias en Riga, la capital de la  antigua república soviética de Letonia, en la cual disfrute de una estancia de tres meses gracias a las famosas y estupendas becas Sócrates-Erasmus.

Estudio Bellas Artes en Cuenca, en una facultad muy vanguardista y que recoge lo último en nuevas tendencias artísticas, así como en tecnología y equipamiento. Aun sabiendo que en la Latvijas Makslas Academija (Academia de Arte de Letonia) el sistema y el estilo de enseñanza era bastante más académico que en mi facultad, tomé la decisión de ir allí, tratándose ya de una cuestión de amor propio y un afán de superación. También tenía constancia de que sería el primer estudiante europeo Erasmus en Letonia, y además, creo que el único ser humano español en aquellas latitudes. Quizá fue por eso por lo que tome la decisión final, por ser el pionero y el conejillo de indias.

Llegué a Riga y me recibió un otoño precioso, el más bonito que he visto. Riga es la ciudad de los parques y jardines, por casi cualquier rincón encuentras un pequeño jardincito adornado con mil flores diferentes que le dan un toque de alegría a una ciudad tan gris. Riga es una ciudad que se desarrolló durante la ocupación soviética, y eso se nota en su aspecto exterior. Es una ciudad gris, algo fea, por lo menos la parte “nueva”. El casco antiguo o Vecriga es una mezcla de arte medieval con modernismo o Art Nouveau, y tiene el encanto de casi todas las ciudades del este de Europa. Pasear por sus callejuelas es una experiencia única, en Riga parece que la gente no tiene prisa, no tiene ese carácter de metrópolis como Madrid, París o Londres. A pesar de ser una capital de nación, se podría comparar con Zaragoza o La Coruña.

Viajaba con un alojamiento buscado por mi cuenta (me apetecía rebuscar en todas la opciones posibles, no conformarme con lo primero que encontrara) en un hostal de estudiantes de la Universidad de Letonia. Aparte de ese, para la primera semana encontré un modesto hotel (durante esa primera semana no podía acceder a mi alojamiento oficial) donde pude acostumbrarme a la vida allí y donde me comí la cabeza y le di vueltas a todo, llegando incluso a plantearme muy seriamente mi vuelta a España. La primera semana en otro país suele ser dura, o muy dura, depende de tu estado de ánimo. Mi ánimo era el máximo, pero pronto se vino abajo. Estar cuatro días sin hablar absolutamente con nadie es muy gordo, más ir por la calle de una ciudad totalmente extraña sin entender absolutamente nada de lo que puedes leer a tu alrededor, y sin que la gente se dé cuenta de que estás.

La Academia de Arte, motivo por el cual estaba allí, no fue del todo de mi agrado, debido a lo que me suponía: allí la enseñanza era totalmente académica y solo pude optar a los departamentos de dibujo y pintura porque otras asignaturas tenían una parte teórica en letón a la cual yo no podía acceder. Si allí hubiera encontrado a más estudiantes Erasmus, podríamos haber solicitado algo de temario en inglés, pero no fue posible.

Intente hacer mi trabajo lo mejor posible, aunque nunca me sentí contento del todo con la decisión que tome, no por la ciudad, sino por el ámbito académico que me rodeaba, el cual no era del todo de mi agrado. Al final todo salió bien, entregué mis trabajos, obtuve mi calificación y todos contentos.

Ahora paso a contar algunas curiosidades que pueden resultar útiles a los futuros Erasmus en Riga.

Debo empezar por el frío, porque allí FRÍO se escribe con mayúsculas. Yo soy de un pueblo de Castilla la Mancha, Puertollano, y aunque en invierno hace frío, y en Cuenca, donde estudio, más todavía, no es comparable con los -17ºC que alcanzamos una noche. Aparte de ese frío polar, la nieve hacía estragos. Uno que no está acostumbrado a la nieve, la primera vez que la ve en cantidades industriales se emociona, piensa en lo bonita y hasta poética que parece, pero eso solo es cuando estás dentro de un sitio acondicionado con una buena calefacción, cuando te toca salir a la calle piensas de otra manera. Nunca había llevado tantas prendas de vestir en mi cuerpo y aun así seguía sintiéndome congelado.

Otra de las cosas que me llamo la atención, quizá la que más, es el gran interés que los letones y rusos (en Letonia la mitad de la población son de origen ruso) tienen por conocer a gente de la zona mediterránea, como España, Italia o Grecia. Cuando les decía a la gente que yo venía desde España, primero se extrañaban, algunos no me creían del todo y en su mayoría me tachaban de loco, aunque todos se alegraban de conocer a alguien venido desde el país del Sol, la fiesta y el carácter latino, sobre todo el sector femenino. Los letones y rusos son muy diferentes a los españoles, vamos, se parecen a nosotros solamente en que son seres humanos, pero creo que ya esta; los hombres son enormes, de complexión muy robusta, piel muy blanca y semblante extremadamente serio.

Como podéis ver, en Letonia todo son experiencias muy diferentes a las que te puedes encontrar en otra ciudad de Europa. Las costumbres son casi opuestas a las nuestras, aunque tú puedes hacer tu vida particular a tu estilo. España ha llegado a todos los rincones. Por ejemplo, a la hora de cocinar en mi hostal, usaba productos muy normales que podía encontrar en el supermercado, como puede ser el aceite de oliva Carbonell, atún Rianxeira, mandarinas valencianas y vinos de Valdepeñas, Rioja, Penedés, etc.

En fin, aún tengo mil anécdotas para contar, pero creo que ya es suficiente. Además, no quiero contar más cosas, porque eso lo deben descubrir los valientes que se decidan a venir aquí, que no se lo piensen, que disfruten de esta ciudad tan alucinante, llena de contrastes, que te recibe de muy buen grado, donde puedes encontrar de todo lo que buscas y donde lo vas a pasar en grande.

Solo decir que volvería a Riga con los ojos cerrados. De hecho, he prometido volver, en verano a poder ser. Animaos los futuros Erasmus, es una experiencia única y que difícilmente olvidaréis. Espero no haberos aburrido con mis locuras. Letonia y Riga os esperan. Visu labu.

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