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Crónicas

Coímbra

Autora: Beatriz Pérez

Mi historia es larga y comienza el día que vine a Coímbra a buscar piso. Habíamos llamado a varios pisos y terminamos apalabrando uno que, dentro de las condiciones que andábamos buscando, parecía bastante decentillo; pues no, aquello era un cubículo con una ventana para toda la casa, un baño cuya ducha desaguaba en el suelo… Vamos, un desastre. Después de muchos pisos que ver y de alucinar con el estado en el que estaban, encontré uno bastante bueno en el que conviví con cinco chicas más, cuatro portuguesas y una española. Os recomiendo que busquéis piso lo más rápido posible porque no es nada fácil encontrar algo que esté bien a buen precio.

Las distancias en la ciudad no son muy largas pero sus cuestas y escaleras son matadoras, por lo que recomiendo que llevéis entrenadas las piernas porque vais a pillar agujetas.

La ciudad, aunque parece que está dejada a la mano de Dios, tiene cosas chulas, como la Baixa, que nosotros la llamábamos la calle ancha y está llena de tiendas y pastelerías donde hacen los mejores pasteles que yo he probado.

Muy importante es tener un paraguas siempre cerca porque durante el mes de octubre y noviembre suele llover muchísimo. La temperatura en general durante el otoño e invierno es muy buena y hay días en pleno diciembre que puedes ir en jersey o en manga corta, pero por las noches hace frío.

Otro punto importante es la comida. Hay unas cuantas cantinas para estudiantes donde se puede comer bastante bien. Eso sí, empezad a acostumbraros al arroz blanco porque es el acompañamiento de todas las comidas, pero un consejo de sabios, no lo comáis todos los días, vuestro intestino os lo agradecerá.

No me puedo olvidar de las salidas nocturnas, aunque no es nuestro objetivo como Erasmus, jeje. Por lo general, todos los Erasmus se encuentran en el bar de la Asociación Académica de Estudiantes. Se toman unas cervecitas por allí a buen precio y después a los bares. Una cosa que quede clara, esto no es España así que no esperéis milagros. La mayoría son discotecas que tienen un precio mínimo de consumición, y depende del día o de si eres chica/o te cuesta más o menos. Lo siento chicos, pero vosotros pagáis más, el doble más o menos. Un truco que suele colar es que si vais un grupo de chicas y chicos, habléis con el encargado para que os rebaje el precio.

Luego hay más bares en la zona de la Sé Velha o catedral vieja, aunque están un poco escondidos y es aconsejable ir con alguien que conozca la zona. Estos suelen ser gratis aunque nunca se sabe. La música de los bares es muy para portugueses, pero bueno, al final te acostumbras y te termina gustando; o eso o no sales de casa, jeje.

La verdad es que el Erasmus es una buena experiencia que merece la pena vivir; pero no se puede expresar cómo es porque cada uno la vive de distinta manera, todo depende de los objetivos que te marques en esta estancia y cómo te plantees los imprevistos que van surgiendo, tanto para bien como para mal.

Estoy muy contenta de haber pasado estos nueve meses allí y de haber conocido a gente tan genial como los que han pasado por mi vida. ¿Tristeza? Mucha, más que nada porque te rodeas de gente y vives con personas de muchos lugares, con los que difícilmente podrás volver a vivir unos meses tan buenos, porque esto es como un campamento: las vacaciones se acaban, tú vuelves a casa y los amigos que allí hiciste se mantienen por carta o teléfono, pero ya no vas a poder contarles a las dos de la mañana mientras te tomas una cerveza las ganas que tienes de que pase esto o lo otro.

El Erasmus no sólo te ayuda en lo académico, sino que te ayuda a saber valorar todo lo que tienes, a ser más tolerante con todos los que te rodean, a conocer las culturas de otros países que en muchas ocasiones resultan muy curiosas. Te forma como persona y, por lo menos a mí, me ha hecho ser más extrovertida con el mundo exterior, que es, al fin y al cabo, el mundo que me rodea.

Coímbra

Autora: María

Cuando dije a mis amigos que me iba de Erasmus a Portugal me comentaron que si estaba loca o algo así, que si me gustaba perder el tiempo, que cómo me iba "aquí al lado", para aprender "¡portugués! Pero si no te va a servir de nada", añadieron.

Pues bien, hoy me alegro mucho de poder decir que sí me ha valido, me ha valido de mucho, que me es muy útil para mi trabajo -soy periodista-, y que aunque Portugal está "aquí al lado" es un país totalmente desconocido para la mayoría de los españoles y que tiene mucho, mucho que ofrecernos y enseñarnos.

La ciudad elegida fue Coímbra, yo la llamo la Salamanca de Portugal, ya que es la ciudad portuguesa con más tradición universitaria, incluso más que Salamanca o Santiago de Compostela. Coímbra es una ciudad pequeña pero muy acogedora, y está llega de preciosos rincones que te hacen volver atrás en el tiempo y vivir momentos únicos. No hay que irse de esta ciudad sin conocer el Jardín de la Serella, la Praça Vía Latina, el café Santa Cruz, la Praça Oito de Maio, la Praça do Comercio, San Denís, Bussaco... y muchos y muchos espacios que dejo que descubras por ti mismo.

Para los estudiantes portugueses, es todo un honor y privilegio ser universitario, por lo que lo predican a los cuatro vientos y hacen alarde de ello. Tienen numerosas tradiciones, incluso un código deontológico llamado Praxe, que recoge las normas a seguir por los universitarios y los caloiros, conocidos por nosotros como novatos.

Lo de la vivienda en Coímbra es algo especial. Os cuento: no te alquilan los pisos enteros, te alquilan una habitación con derecho a cocina y baño, con lo cual los dueños del inmueble pueden entrar en tu casa cuando les venga en gana, así que ¡ojo!, si no tienes espíritu exhibicionista no se te ocurra andar como tu madre te trajo al mundo por la casa.

Dos: ninguna casa tiene ni calefacción ni lavadora... refuerza tus manos, porque vas a saber lo que es frotar y frotar... y pasar frío, porque aunque te venderán la moto de que en Coímbra hace muy buen tiempo os juro que en pleno invierno abren las ventanas para que entre el calor de la calle. Además está la humedad. Antes de salir a la calle cierra bien todas las cremalleras, porque como se te meta "agüilla" a primera hora, te aseguro que no te lo quitas en todo el día. Una buena estufita es imprescindible.

Buscad bien, id a la Asociación Académica, que os informen, además allí seguro que encontraréis a muchos, muchos Erasmus que estarán en vuestra misma situación. No os lo había dicho pero la Assossiaçao Académica, es el primer punto de referencia que debéis conocer, os abrirá muchas puertas tanto de alojamiento como para conocer gente y para solucionar los papeles, recordad que tenéis que regularizar vuestra situación en el país. ¡Ah! Y cuidadito con los precios, que no os engañen, conocí más de un caso en que por teléfono decían una cosa y luego el precio aumentaba sorprendentemente.

Y ahora vamos a lo que interesa: los estudios ¿Qué deciros? Cuidad mucho vuestros planes de estudio, que todo se quede muy bien atado desde vuestro país, que luego es un lío y no se aclaran con los créditos europeos. El nivel depende de la facultad. En económicas es muy alto, y casi todas las clases las dan en inglés, también utilizan numerosos textos en francés y alemán. Las de letras, más facilitas.

Algo muy curioso, por lo menos en mi caso, que como ya os he comentado, estudiaba Periodismo, era que con el 75% de asistencia a clase aprobabas presentando luego un trabajo. Si no ibas a clase, no problem, en el examen te dejaban llevar una parte hecha desde casa, una pesquisa, es decir, una investigación, cuyo tema se te proponía semanas antes. Además, durante el examen te podías salir a fumar un cigarrito... no está mal ¿eh?

Pero no les vamos a dejar mal, porque además no sería justo, yo puedo decir que aprendí más allí que en dos años en Salamanca. ¿Por qué? Porque allí se dedicaba más tiempo a la práctica que a la teoría. Durante todo el año estuvimos haciendo prácticas en el estudio de radio, grabamos cortos, salíamos a la calle a hacer entrevistas... nos acercaron un poco más a lo que nos íbamos a encontrar tiempo después en nuestra profesión.

Y ahora sí que vamos, de verdad, a lo que interesa: la vida social. Intensísima. Lo mejor. Sin duda alguna, lo que más vale de un Erasmus es tu experiencia personal, lo que puedes crecer como persona y lo que puedes llegar a abrir tu mente. Conocerás a gente de muchos puntos de Europa y del resto del planeta, te darás cuenta de que no eres el "ombligo del mundo" y que tienes muchísimas cosas que aprender. Allí tienes que ser como una esponja, absorber todo lo que ves, todo lo que oyes.

Creo que en Coímbra no conocí la rutina, cada nuevo día vivía cosas diferentes, y por la noche aún mejores. Cenas, fiestas, músicas, bailes, sonrisas, abrazos, complicidad, amistad, amistad de la buena y de la que dura.

¿Qué más decirte? Que si tienes la oportunidad, no la dejes pasar, no te lo pienses y vive un Erasmus.

Oporto

Autor: Oriol de Manuel León

Primero contaros que llegué sin saber nada de portugués, nada de Oporto y tampoco nada sobre mi universidad. Pero al llegar a la Oficina de Relaciones Internacionales todo fueron ayudas para la matrícula, para encontrar alojamiento (tienen una lista muy grande de pisos a los que ir a alquilar una habitación) y para las clases. La universidad aquí está bastante bien en cuanto a medios, sobre todo en las carreras técnicas, y el nivel académico es elevado, se hacen más prácticas y trabajos que en España.

El portugués no es un idioma difícil, al principio se entiende poco pero en nada de tiempo ya puedes entender perfectamente todo lo que dicen en las aulas y en la calle. Luego hablarlo ya es otra cosa, aunque si les hablas en español te entienden bien. La Universidad de Oporto tiene un curso de portugués para estudiantes, pero de verdad donde se aprende es en las aulas y charlando con tus compañeros de clase. No hay problema en venir con cero de portugués.

Es fácil conocer a gente, ¡a los Erasmus se nos ve a distancia! Los portugueses son gente muy amable y no dudan en ayudarte en cualquier problema que tengas. En la universidad hacen un montón de actividades para la gente Erasmus: visitas guiadas, excursiones a Coímbra, Lisboa, cenas, fiestas... Es muy fácil que la gente Erasmus se conozca.

En cuanto a los gastos, todo es bastante barato: salir a los bares, comer en la cantina y hay pases especiales para estudiantes en el bus. Quizá lo más caro de Portugal es el alojamiento. Es muy difícil encontrar plaza en una residencia, hay que pedirlo en tu facultad con mucho tiempo de antelación. Pero las que hay están muy bien, así que inténtalo.

El tiempo es quizá lo peor si estás acostumbrado a ver el Sol. Se hace duro. Aquí cuando no hay niebla, está nublado y cuando empieza a llover, ufff, casi el paraguas no sirve de nada, el agua se mete por todas partes y te mojas hasta las cejas.

Lo más sorprendente cuando llegas aquí es ver las tradiciones universitarias, sobre todo los doctores vestidos de negro con sus capas y la praxe, que es tener a los caloiros (alumnos de primer curso) de novatadas todo el día. Es una tradición y parece que todos lo pasan bien, pero es muy chocante para nosotros que no estamos acostumbrados.

Portugal es una buena opción para irse de Erasmus. Está cerca de casa, los precios son parecidos o más baratos que en España y es un país muy diferente al nuestro, estamos uno al lado de otro y qué distinto puede llegar a ser todo. Desde las casas, las calles, la gente... Oporto es una ciudad preciosa, te enamoras de ella en cuanto te das un paseo por la Ribeira, al lado del Douro con las caves (bodegas) de vino de Oporto y sus carteles iluminados en frente. Hay diferentes zonas para salir, pero el centro y la Ribeira son los preferidos por los estudiantes. 

Oporto (Castelo da Maia)

Autora: Marisol Marti i Ribelles

Acabo de regresar de un Erasmus en Portugal, concretamente he estudiado en el Instituto Superior de Maia (ISMAI) a doce kilómetros de Oporto. Cuando me fui sólo sabía que la universidad de acogida estaba fuera de Oporto y que probablemente no viviría en la ciudad, como así fue, residía en un pueblo llamado Castelo da Maia.

El tema del alojamiento no fue un problema porque la universidad te consigue un piso sin que tengas que mover un dedo. El día que llegué ya tenía una piso bastante espacioso, a menos de un minuto andando de la uni (casi enfrente) con habitación compartida con otra Erasmus, dos baños, etc. Aunque le faltaba algo que considero básico: la lavadora. Al final me acostumbré porque los amigos nos dejaban utilizar la suya. Lo curioso que las agencias que se encargan de estos alquileres no facilitan el alquiler de pisos mixtos, así que si eres chica vivirás con chicas y si eres chico vivirás con chicos.

Castelo da Maia está sólo a doce kilómetros de Oporto pero el gran problema es la comunicación, ya que sólo se comunica con la ciudad por la línea de autobuses alternativos que enlaza con el metro, por eso, es conveniente que lleves siempre a mano los horarios porque no son muy frecuentes y si llegas tarde a la parada tienes que esperarte bastante para el próximo (si tienes coche no dudes en llevártelo porque te hará la vida más fácil).

ISMAI tiene unos 5.000 estudiantes y pocos Erasmus, con lo cual ya te puedes imaginar que prácticamente conocerás (como mínimo de vista) a todo el mundo y que tus compañeros Erasmus serán tu familia, ya que los verás prácticamente cada día. En mi estancia los Erasmus éramos en mayoría españoles pero también había italianos y checos.

El tema del idioma a mí me dijeron que en unas tres semanas el oído se acostumbra al portugués y puedo decir que es cierto. Normalmente ellos nos entienden mejor que nosotros a ellos, por eso puede pasar que pensando que nos entienden no nos esforcemos mucho. El principal problema es al hablarlo, pero con un poco de paciencia se consigue. Además, la gente de Portugal es muy amable y siempre intenta hablarte en español, y en ISMAI te facilitan una clases de dos horas semanales aunque tampoco son para tirar cohetes.

No te creas que por ser Erasmus te aprueban por la cara, nada más lejos. Los primeros días habla con los profesores porque son muy amables y déjate ver en clase de vez en cuando y no te preocupes porque en la época de exámenes tienes primero las frecuencias y luego los exámenes reales al cabo de una semana. Si apruebas la frecuencia, felicidades porque ya te has quitado la asignatura pero si no la pasas tienes que presentarte al examen que suele ser al cabo de una semana (aunque en ISMAI existe una ley que la nota de la frecuencia el profesor puede sacarla hasta 48 horas antes del examen, ¡y lo hacen!). Las notas van de 0 a 20 y si sacas un 8 puedes ir a examen oral (con lo cual realmente tienes tres oportunidades para el mismo examen antes de septiembre: frecuencia, examen y oral).

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